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Los 3 tipos de energía solar explicados paso a paso

Desde la antigüedad, el ser humano ha utilizado la energía solar de forma natural y espontánea, sin embargo, es la tecnología contemporánea la que está haciendo posible que cada vez más países inviertan en ella y que su aprovechamiento sea cada día mayor.

Conoce un poco más sobre los tipos de energía solar de la mano de Svea Solar y decide cuál de sus aplicaciones son las que más te convienen.

¿Qué es la energía solar?

La energía solar es la energía de origen renovable que podemos captar del sol, gracias a la radiación electromagnética que éste emite. Es producto de las reacciones atómicas que ocurren constantemente en su interior, donde se encuentran una gran cantidad de átomos fusionándose en una enorme reacción nuclear que genera calor y energía.

La energía solar es nuestra principal fuente de energía, y de ella dependen la energía eólica, la hidráulica, los combustibles fósiles y la energía procedente de la biomasa, ya sea de forma directa o indirecta.

El sol emite su energía en forma de radiación de onda corta y, antes de que el 30% de ésta alcance la superficie terrestre continental u oceánica, pasa por la atmósfera, donde se debilita por un proceso de difusión, reflexión en las nubes de absorción por moléculas de gases y partículas en suspensión.

A pesar de todos estos procesos, la potencia de la energía solar es tan grande que lo que se recibe en una hora, equivale al consumo mundial de energía durante un año.

Es por ello que el desarrollo de tecnologías solares ecológicas es tan importante y supondrá en el futuro grandes beneficios globales que contribuirán a la reducción de la contaminación, la disminución del cambio climático, el aumento de la sostenibilidad y la reducción de la dependencia a las energías no renovables y contaminantes.

Tipos de energía solar

¿Y cómo puede ser aprovechada la energía solar? Tanto el calor como la luz del sol pueden ser utilizados y transformados en energía térmica o eléctrica, a través de colectores solares térmicos o paneles fotovoltaicos.

Estos tipos de energía conforman la energía solar activa y están conformadas por tecnologías solares que requieren instalaciones externas para capturar, convertir y distribuir la energía solar.

También es posible aprovechar los beneficios de la energía solar de forma pasiva, al diseñar y construir espacios que permitan retener el calor o darle un uso mayor a la luz natural. ¡Veamos cómo funcionan las diferentes clases de energía solar!

Energía fotovoltaica

La energía solar fotovoltaica es la que permite transformar la radiación del sol en electricidad a través de células fotovoltaicas, gracias al llamado efecto fotovoltaico.

La energía fotovoltaica se produce a través de placas solares con células fotovoltaicas, las cuales están compuestas, por lo general, por una capa fina de fósforo y silicio cristalino, materiales semiconductores que al recibir la luz de forma directa se ionizan y liberan electrones. A partir de la suma de varios electrones, se genera corriente eléctrica y electricidad.

Hay dos tipos de instalaciones fotovoltaicas:

Instalación de placas solares para autoconsumo: orientadas a viviendas, empresas, comunidades de vecinos o granjas solares que no suelen superar los 100 kW de potencia instalada. Pueden estar conectadas a la red o estar aisladas.

Central fotovoltaica: son instalaciones que pueden alcanzar los 1500 kW de potencia instalada. Requieren grandes espacios y están orientadas a abastecer los requerimientos energéticos de medianas y grandes poblaciones.

Energía solar térmica

La energía solar térmica aprovecha el calor de la radiación solar y la convierte en energía térmica para calentar un fluido que se puede utilizar como calefacción o agua caliente para uso higiénico, residencial o industrial. La energía que recogen estos sistemas también puede generar electricidad, ya que el calor puede usarse para hervir agua, producir vapor y movilizar turbinas.

Las instalaciones solares térmicas consisten en un sistema de captación de la radiación solar (colector o captador solar), un sistema de almacenamiento de la energía obtenida (depósito acumulador) y un sistema de distribución de calor y consumo.

Existen 3 tipos de energía solar térmica:

  • Energía solar térmica de baja temperatura: se produce mediante colectores que permiten alcanzar temperaturas de hasta 65°C a través de absorbedores de calor.
  • Energía solar térmica de media temperatura: estos colectores pueden generar temperaturas de hasta 300°C pero, como concentran la energía a través de espejos, funcionan solo con grandes cantidades de luz directa.
  • Energía solar térmica de alta temperatura: utiliza colectores que pueden alcanzar hasta 500°C y permiten generar energía termosolar mediante turbinas de vapor.

Pasiva

La energía solar pasiva es aquella que permite aprovechar el calor y la luz solar sin utilizar recursos externos. Se trata de técnicas pasivas como las que propone la arquitectura bioclimática, en la que se toman en cuenta el diseño, la orientación, los materiales e incluso las condiciones climatológicas a la hora de construir una vivienda o un edificio.

Una vivienda con energía solar pasiva puede ahorrar un alto porcentaje de energía, pero requiere que esta tecnología se aplique durante la construcción o remodelación. Tampoco funciona como fuente de energía única, sólo complementaria.

Ejemplos de energía solar

Si aún te preguntas para qué sirve la energía solar, estos ejemplos te darán una idea más clara de cómo sacarle provecho a este tipo de energía:

Transporte: la energía fotovoltaica puede ser utilizada para alimentar autobuses, ferrocarriles y coches al transformar la radiación solar en electricidad para encender motores eléctricos.

Iluminación solar: esta es una de las formas más comunes para reducir el consumo de energía en jardines, caminos o carreteras. Estas luces inalámbricas no necesitan configuración, se cargan durante el día para dar luz durante la noche.

Instalaciones con placas solares: hacen posible el autoconsumo en hogares, empresas, hoteles, edificios, etc.

Sistemas de calefacción: la energía térmica puede ser aprovechada para calentar fluidos en circuitos de calefacción. Un calefactor solar puede producir aire caliente en invierno y aire acondicionado en verano.

Climatización de piscinas: el calor del sol puede aprovecharse para aclimatar tanto piscinas en exteriores como interiores.


Sácale provecho a la energía fotovoltaica e invierte para toda la vida. En Svea Solar contamos con la trayectoria y la experiencia para ayudarte a instalar las placas solares que requieras. ¿Quieres saber más? ¡Contáctanos!


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